El balance de blancos en la fotografía

Hace no mucho tiempo dedicamos una pequeña entrada a tratar la temperatura de color. En ella aparecía una breve referencia al balance de blancos, pues ambos términos están íntimamente relacionados. Hoy le toca el turno al balance de blancos, y de esta manera entenderemos este binomio tan interesante de conocer.

Balance de Blancos

¿ Qué es el balance de blancos ?

El balance de blancos es un ajuste digital que modifica los colores de una fotografía y cuya función principal es corregir las dominantes de color producidas por la temperatura de color de la luz existente durante la toma, obteniendo así unos colores fieles a la realidad.

Este ajuste aparece con la tecnología digital, pues hasta entonces la única manera de corregir la temperatura de color era mediante el uso de filtros y carretes calibrados apropiadamente para ello.

¿ Cuando aplicar el balance de blancos?

Aunque podemos establecer el balance de blancos casi en cualquier punto del proceso fotográfico entre la toma y la muestra de la fotografía, mi consejo es hacerlo desde el primer momento, es decir, antes de disparar nuestra fotografía.

El balance de blancos se puede configurar en la propia cámara de cuatro maneras:

  • Mediante los modos predefinidos: sol, sombra, tungsteno, etc… Estas opciones dependerán de nuestra cámara, aunque en la mayoría de las ocasiones son muy similares.
  • Dejando el balance de blancos en automático, con lo cual la cámara en la mayoría de las situaciones elegirá el más adecuado.
  • Mediante la selección manual, introduciendo la temperatura de color adecuada en grados kelvin.
  • Sacando una foto a una cartulina blanca. Muchas cámaras nos dan esta posibilidad y posiblemente sea la más fiable de todas.

Pero lo mejor es que también podremos corregirlo posteriormente mediante software. Para que la corrección sea optima, lo mejor es obtener nuestras tomas en formato raw. Esto no quiere decir que no podamos obtener una buena corrección de color desde un jpg, pues con el software adecuado es muy sencillo, pero teneis ante vosotros un férreo defensor del raw.

Personalmente suelo llevar el balance de blancos de mi cámara en automático y disparar en raw, con lo cual cuando no estoy contento con la elección de la cámara me resulta muy sencillo corregirlo en el postproceso.

¿ Y esto es todo ?

Pues si, el balance de blancos no tiene mucha mayor complejidad que la aquí explicada. En cualquier caso, en futuros artículos le daremos una vuelta de tuerca más a la temperatura de color y el balance de blancos, pues creedme que merece la pena.

 

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